
Okey, esto sí que no puedo evitarlo. He estado leyendo un poquitín, y... ¡Dios! Esto me alucina.
Saber que siendo menor soy, definitivamente, menos "estoy-pa-la-cagá" que... Bueno, eso.
Me alucina (y no puedo evitar repetir la palabra, creo que la pondré, al menos, un millón de veces en esta entrada) enterarme de tantas intimidades expuestas de manera tan obviamente... ¿pendeja? No sé, pero queriendo llamar la atención, queriendo exponer un mensaje, queriendo llenarse. Y a veces de manera tan lúcida y sincera. A veces exponiendo lo que, definitivamente, debería quedarse en lo que para mí es un cuaderno proarte de Harry Potter, a veces mostrando cosas por las que cualquier papparazzi mataría.
Pero tampoco puedo ser tan descarnada. Hay verdad, a veces mucha, y es innegable. Pero... ¿hasta qué punto vale la pena exponerse de esa manera? ¿dónde acaba la verdad y comienza la manipulación? ¿son ambas la misma cosa?
Pensé que sólo una persona me podía producir dudas de ese estilo, tal vez por otros canales, pero esas dudas. El caso es que no. La gente no es tan única como pensaba.
Y me da pena. Y por diversas razones pienso ¿CÓMO?. Y me acuerdo de todas las estupideces que puse acá, aunque claro, no siendo tan específica, antes de que el cuaderno proarte de Harry Potter entrara en escena.
Y gracias a este descubrimiento tan ambiguo, prometo, de acá en adelante, poner en internet, al público, sólo las cosas que quiera compartir, y guardarme lo privado, porque ¡DIOOOOOOS!
Lo admito (sí, hay cosas universales que no me da vergüenza publicar), me he deprimido, se me ha quitado el hambre, me he odiado, no, no he querido suicidarme, he pensado que el mundo me odia, que con razón nadie me quiere, y todo eso. Pero nunca sentí la necesidad de armar de eso un escándalo. De recrearme en mi propio sufrimiento, porque lo pasé mal y todavía lo paso a veces, de hundirme en eso para atraer atención, que llegara alguien y mágicamente me arreglara los problemas, me cambiara la vida y esas cosas de película.
Mi pensamiento, siempre, siempre fue: "NO TE HUNDAS, SIGUE, NO TE HUNDAS, SIGUE. ¿PROBLEMAS? ARRÉGLALOS. VAMOS, ADELANTE. ADELANTE. ¿QUÉ HAY ADELANTE? TIENE QUE SER MEJOR QUE ESTO, DEPENDE DE TI. VAMOS, ADELANTE. ES UNA MIERDA AHORA, DE TI DEPENDE QUE NO LO SEA MÁS. VAMOS, ADELANTE. NO TE QUIERES, YO TAMPOCO, Y EN TU ESTADO NO ME SORPRENDE, PERO ESO PUEDE CAMBIAR. ADELANTE. NO TOMES DECISIONES EN ESTE ESTADO. ADELANTE".
Y si bien, claro, ahora no estoy feliz ni plena, más bien estoy "en proyecto", siento en este momento una lucidez extraña de que no estoy tan mal como creía, de que estoy apunto de ver algo increíble, de darme cuenta... De algo. De que sólo tengo que seguir adelante por ahora, siempre emprendedora. De que si pongo energías en ello ahora, me retribuirá después. Que pasaré altos y bajos, y así es el equilibrio, y no es que no deba echarme a morir, tengo que vivir mis emociones, porque soy un ser humano. Pero la belleza está en aprender, en cerrar, en vivirlas y dejarlas ir como lo que son: Pasado. Pasado. Pasado. Pasó. Pisado.
Y tengo grandes esperanzas de mi futuro, también grandes miedos. Y no quiero enfrentarlos todos, y sé que habrá un punto de convergencia, como siempre hay. Y me asusta, pero tengo que hacerlo. Tengo que vivir.
Tengo que vivir.
Eso es.
Tengo que vivir.
Para eso estoy aquí.
Que no se me olvide dar las gracias, ¿eh?. Mira que de todo, hasta de ESO pude aprender.